No sé si a vos te pasa, pero el cambio de temporada se siente (y mucho). Pasamos de la energía mental, social y ordenada de Libra a la intensidad profunda y emocional de Escorpio, y para mí, este cambio se sintió como un baldazo de agua fría en el área más concreta de todas: mis hábitos.
Hoy te quiero compartir una reflexión muy personal sobre esto, un proceso que estoy atravesando, lleno de contradicciones, con la idea de que mi historia te sirva de espejo si estás en una parecida.
Vayamos un poco para atrás. Agosto y septiembre fueron meses de una energía libriana muy fuerte para mí, para quienes no saben, Libra es el signo del balance y el orden, y todo esto se activó en mi Casa 6, que es la casa de las rutinas, los hábitos y el trabajo diario.
Así que me puse en modo "arquitecta de mi vida". Agarré la agenda y diseñé un plan maestro que era, sinceramente, perfecto. En mi Calendar, todo era armónico, diagramado y colorido, tenía bloques de tiempo para cocinarme y alimentarme mejor, organizar mis tiempos de estudios, organizar sesiones con las clientas de este espacio y de mis horas de trabajo como desarrolladora web, crear contenido para mis 3 (!) emprendimientos, llevar adelante una casa compartida, y, por supuesto, tener espacios que me nutran...
En el papel, mi vida era la definición de equilibrio y bienestar, era el ideal... Ya adivinaste por dónde viene esta reflexión?
Pero claro, una cosa es el plano y otra muy distinta es empezar a construir la casa, y ahora que entramos de lleno en la temporada Escorpio me topé de frente con la realidad.
Y la realidad es que, cuando quise ejecutar ese plan perfecto, aparecieron todas mis sombras.
Empecé a notar mis propios patrones de autoboicot, esos que unx conoce bien pero que a veces elige no mirar. Me encontré con la procrastinación, mi vieja amiga, diciéndome "mejor mañana", me encontré con la trampa del "momento perfecto", "No, no puedo empezar a crear contenido si la casa no está impecable" o "No puedo estudiar si no estoy 100% despejada". Puras excusas para posponer, me encontré con mi impaciencia, esa energía de quererlo todo para "ayer", la idea de que, si empiezo algo, quiero ver resultados en dos días. Si no, me aburro y abandono.
Es el "todo o nada" que me cuesta tanto sostener en el tiempo.
Y acá es donde esta reflexión se pone más profunda. Me frené y me miré con la honestidad que pide Escorpio, vi mi lista de "deberes": 3 emprendimientos, la casa, los estudios, la comida, los clientes... Y me di cuenta de la trampa.
Esa lista era un plan de bienestar o era, en realidad, la excusa perfecta para el colapso?
Me di cuenta de que, entre todo ese "orden" que había diseñado, lo que estaba eligiendo en el fondo eran excusas para posponerme a mí misma, porque es más fácil decir "no tengo tiempo, estoy ocupada con mis proyectos" que sentarme a hacer el trabajo real de sostener un hábito a la vez.
La temporada Escorpio no es para castigarnos por procrastinar.
Es para preguntarnos con honestidad radical: qué hay debajo de mi procrastinación? Qué miedo se esconde? Miedo a no hacerlo perfecto? Miedo a que me vaya bien? Miedo a que me vaya mal?
Y en esa estoy, intentando entender que la verdadera transformación escorpiana no empieza cuando mi agenda está organizada, sino cuando me animo a mirar la sombra que me impide empezar. Y entendiendo que el primer hábito, quizás, no es organizar mis proyectos, sino simplemente ser más amable con mi propio proceso.
Al final, quizás el único hábito que esta temporada nos pide sostener no es el de la organización perfecta, sino el de la honestidad compasiva.
Espero que esta reflexión te sirva. Si estás sintiendo algo parecido, no estás solx.
Gracias por haber leído hasta acá!
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Con amor, Aylu 🧭
Me encantaría leerte.
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