Artículo · 7 de octubre de 2025

Honrar tu fuego, Conectar con tu Gratitud: Luna Llena en Aries.

Portada de Honrar tu fuego, Conectar con tu Gratitud: Luna Llena en Aries

Hay una energía eléctrica en el aire, la sentís? Como si fuera una inquietud en el cuerpo... La verdad es que, para mí, la Luna en Aries siempre se siente así, como un rayo interno que me empuja a moverme, a tomar una decisión, a dejar de dudar, es un impulso casi imposible de no sentir, y durante mucho tiempo no supe bien cómo llevarlo o interpretarlo. Hoy, en cambio, elijo recibirlo como un maestro.

Y es que este impulso tiene un nombre claro y es la autoafirmación, es como si el universo nos diera un permiso para reclamar nuestro deseo, para decir con el cuerpo y el alma "acá estoy, esto es lo que necesito y esto es lo que quiero". Es el coraje para bancar esa decisión que venimos postergando, para iniciar esa conversación incómoda pero necesaria, para elegirte a vos primero, libre de culpas, es ese momento en que nuestro "yo" individual pide ser visto y honrado en toda su potencia.

Pero acá es donde mi reflexión se pone más profunda, porque una cosa es el impulso ciego y otra muy distinta es la acción consciente.

Mientras la Luna grita "YO", el Sol desde Libra, su opuesto, nos dice silbando bajito "NOSOTROS".

Y en esa tensión, para mí, está toda la clave.

Este momento no me pide una autoafirmación egoísta, sino una que esté equilibrada por las perspectivas de la vida, me invita a preguntarme, cómo puedo honrar mi accionar sin quemar los puentes que son importantes para mí? Cómo puedo ser fiel a mi deseo, entendiendo que mis decisiones también impactan en mis vínculos? Ojo, no se trata de apagar o achicar mi deseo, sino de aprender a usarlo para transformar(me), en lugar de para tirar algunas cosas por la borda.

Y en medio de todo esto, apareció algo con lo que hacia tiempo no conectaba (claro que lo sentía, pero muy secundario) y es la gratitud. Sinceramente, no es la primera emoción que asociaría con la energía ariana, pero después de animarme a poner límites con amor y de tomar decisiones que me daban miedo pero que sabía que eran para mí, la sensación que quedó no fue de euforia ni de conflicto, fue una calma inmensa. Y ahí brotó la gratitud absoluta en mi.

Y esta gratitud, me di cuenta, no era una sola cosa, sino que tenía varias capas:

  • Primero, una gratitud inmensa hacia mí misma. Por el coraje de haberme escuchado, por la fuerza interna que no sabía que tenía (o sí), y por respetar mi propio proceso, con toda su lentitud y sus contradicciones. Por bancarme la incomodidad del cambio.

  • Agradecí a mi cuerpo. Por ser la brújula que me marcó la inquietud, por mandarme señales claras de que algo necesitaba moverse. Agradecí ese fuego, porque fue el motor que me impulsó a no quedarme quieta.

  • Sentí una gratitud serena y madura por los vínculos que sí están. Esos que me dan el espacio para ser este "yo" auténtico, los que no se asustan de mi fuego, sino que lo celebran. Los que bancan el proceso sin pedir explicaciones, simplemente porque confían.

  • Y, sorprendentemente, agradecí también a los vínculos que ya no están o que se están transformando. Por las lecciones que me dejaron y por el espacio que, al liberarse, permitieron que esta nueva versión de mí pudiera respirar y crecer.

Así fue que en esta energía ariana entendí que la autoafirmación no es egoísmo, es respeto propio, que la perspectiva no es duda, es sabiduría, y que la gratitud no es solo dar las gracias, sino reconocer la fuerza que tenés para construir la vida que deseás, en conexión y equilibrio.

Espero que esta reflexión te sirva de espejo y que te animes a usar este fuego para iluminar(te) y, sobre todo, para agradecer el increíble coraje que vive en vos.

§ Comentarios

Me encantaría leerte.
Iniciá sesión para reaccionar y dejar tu comentario.

Ingresar →
§ Compartir este artículo