No sé si te pasó en estos últimos días, pero yo vengo sintiendo como si algo, después de mucho tiempo de estar trabado, por fin hiciera click, como si una puerta que estuvo cerrada durante meses, de repente, se abrió de cara al mundo.
Es una sensación de claridad, de ahora sí entiendo para dónde ir, y esta percepción quizás tiene relación con el cielo, ya que el poderoso Plutón, el planeta de la transformación, acaba de arrancar directo en Acuario.
Después de un largo período de revisión interna, la energía plutoniana ahora nos impulsa a llevar esos cambios que veníamos procesando al mundo real, es la luz verde del universo para avanzar, pero, qué implica cambiar de verdad? Me di cuenta de que cambiar es mucho más que un simple deseo o una decisión mental, es un acto que pide el cuerpo, el alma y mucho AMOR, y que tiene una letra chica que a veces no queremos leer...
Primero, entendí que implica soltar una identidad, y esto es casi como un duelo, es despedirnos de la versión de nosotrxs que los demás conocían y, más difícil aún, de la que nosotrxs mismxs nos contamos durante años. Es dejar de ser cualquier etiqueta que alguna vez nos dio seguridad, para hacerle espacio a algo nuevo que todavía no tiene nombre ni forma definida pero se siente.
También implica salir de nuestra zona de confort, de abandonar dinámicas vinculares conocidas, de dejar de frecuentar lugares donde nuestra vieja versión encajaba perfecto pero la nueva se siente extraña, es elegir la incertidumbre del terreno nuevo por sobre la seguridad de un lugar que, aunque conocido, ya se nos quedó chico.
Cambiar es, muchas veces, animarnos a ser principiantes otra vez, es bancarse no saber, preguntar, equivocarse, es soltar la necesidad del ego de tenerla clara todo el tiempo y abrazar la vulnerabilidad de aprender algo nuevo, ya sea una habilidad, una forma de pensar o una manera de amar.
Y, finalmente, todo esto nos lleva a exponernos, a mostrarnos en este proceso de transformación, con todas nuestras dudas e incongruencias.
Y sí, a veces duele, cambiar duele, porque crecer implica estirarnos, y a veces los huesos, el cuerpo y el alma crujen un poco en el proceso, es la incomodidad sagrada que precede a toda expansión.
Y acá es donde esta energía de Plutón nos hace la pregunta del millón a cada unx de nosotrxs: Qué tan dispuestx estás a ser radicalmente auténticx?
La transformación que se nos pide ahora es hacia adentro, hacia nuestra verdad más genuina, es un llamado a preguntarnos:
Qué máscara social sentís que ya es momento de soltar?
Qué conversación, por incómoda que sea, te está pidiendo tu versión más honesta?
Qué apego te está impidiendo avanzar hacia la persona que ya sentís que sos por dentro?
Claro que este proceso, que es tan íntimo y personal, inevitablemente genera un eco en nuestro afuera, sobre todo en nuestros vínculos y en nuestra comunidad porque cuando nos animamos a ser más auténticxs, el entorno se reacomoda y algunos vínculos se profundizan porque pueden sostener nuestra nueva versión, otros se alejan porque ya no resuenan con quienes solíamos ser o se incomodan, de a poco empezamos a vibrar en otra sintonía y, como consecuencia, a crear y atraer personas basadas en una autenticidad compartida, no en la costumbre o la obligación.
Esta energía de Plutón directo no es para asustarse, al contrario, es una corriente de fondo muy poderosa que está a nuestro favor, empujándonos hacia nuestra propia liberación.
La invitación no es a dinamitar toda tu vida de un día para el otro, sino a dar el próximo pequeño paso incómodo, quizás es simplemente permitirte sentir lo que de verdad sentís, sin juzgarte.
Me encantaría leerte.
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