Hace tiempo vengo en un proceso de revisión profunda, sobre todo con mis vínculos, como les compartí en algunos blogs anteriores.
En este camino, me di cuenta que busco una forma de pararme en el mundo que no sea ni desde el impulso ariano de "acá estoy yo", ni desde una "diplomacia" libriana que a veces me resulta poco sostenible, más bien, busco construir una forma de ser que se sienta más real y que pueda sostener a largo plazo. Una que se base en la paciencia y en la responsabilidad por mis propios deseos y procesos, con una autoridad que venga de adentro y no de afuera.
Esa es la energía que para mí está representando Saturno, un lugar más maduro en mí, y en esa búsqueda, apareció una palabra que no para de hacerme ruido y movilizarme: la queja.
Empecé a observarla en todos lados, pero sobre todo, en mí. Y me hice las preguntas que hoy te comparto, qué es realmente la queja? Qué pasa en nuestra psiquis cuando nos quejamos? Qué generamos cuando compartimos nuestras quejas con otros?
La energía actual, con Mercurio (la mente) en Escorpio (la profundidad), nos invita a ponernos el sombrero de detective con nosotrxs mismxs, y a la conclusión a la que llego es que la queja es, casi siempre, el discurso de la impotencia, es una fuga de energía, es repetir en voz alta una historia donde no somos lxs protagonistxs, sino víctimas de las circunstancias, de los otros e incluso de la vida, es la expresión de una carencia, de un victimismo que, aunque a veces nos da un alivio momentáneo, a la larga nos deja en el mismo lugar de insatisfacción.
Si la queja es una fuga de energía, cuál es el antídoto?
Para mí, la respuesta es simple y a la vez complejísima, la responsabilidad.
Y acá es donde la energía de Marte (la acción) en Escorpio (el poder) se vuelve una aliada, la responsabilidad no es una carga pesada, es el acto de recuperar tu poder personal, es dejar de hablar del problema y empezar a usar tu energía para solucionarlo. Y no hablo de hazañas heroicas, hablo de hacerse cargo de unx mismx, de sentarnos a escuchar nuestra voz interior, nuestra intuición, y seguir ese camino en las cosas más simples. Si algo no te gusta, tenés el poder de moverte, de ejecutar un cambio, quizás es inscribirte en esa carrera, o empezar a caminar media hora por día, o tener esa conversación pendiente, la responsabilidad es la acción que interrumpe el loop de la queja.
Y este foco en la responsabilidad, para mí, no es casual. Como ya les conté, estoy viviendo mi Retorno de Saturno, en la casa de los grupos y la comunidad, y Saturno es el gran maestro de la estructura y la responsabilidad, creo que su lección de fondo es que para construir vínculos que me nutran, primero tengo que limpiar las dinámicas que me restan, y la queja es la principal, Saturno me está pidiendo que construya una red basada en la madurez y la acción, y eso es imposible si la base del encuentro es la queja compartida.
Y acá es donde el proceso se pone realmente a prueba, porque una cosa es entender esto en la teoría, y otra es bancárselo en la práctica. Me di cuenta de que, muchas veces, nos aferramos a la queja porque la queja compartida se siente como un refugio, una forma de conectar con otros desde la herida o la frustración en común. Entonces, elegir la responsabilidad y salirse de ese discurso puede sentirse, al principio, como un acto muy solitario, es como bajarse del tren en el que viajan todxs y empezar a caminar en tu propia dirección, en silencio por un rato.
La energía de Mercurio y Marte en Escorpio puede ser muy intensa, pero es una oportunidad increíble para usarla a nuestro favor, nos da la claridad mental para ver nuestras propias trampas y la fuerza para actuar, nos invita a elegir.
Podemos quedarnos en la superficie, en el relato de lo que nos falta, o podemos usar esa intensidad para sumergirnos, encontrar la raíz de nuestra insatisfacción y tomar una pequeña acción cada día para cambiarla.
La vida puede ser más simple cuando dejamos de esperar que cambie el afuera y empezamos a movernos nosotrxs, por dentro.
Y ese, creo, es el acto de poder más grande que existe.
Gracias por haber llegado hasta acá, valoro mucho tu lectura atenta!
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Con amor, Aylu 🧭
Me encantaría leerte.
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